LAS VISITAS DE LA VIDA  

La paciencia me visitó y me recordó que las cosas buenas tardan en llegar a buen puerto y crecen lentamente con estabilidad.

La paz me visitó y me recordó que puedo permanecer en calma a través de las tormentas de la vida, independientemente del caos que me rodea. 

La esperanza me visitó y me recordó que tiempos mejores están por venir y siempre estaría allí para guiarme y animarme.  

La humildad me visitó y me recordó que puedo lograrlo no tratando de encogerme y hacerme menos, sino al enfocarme en servir al mundo y animar a los que me rodean. 

La bondad me visitó y me recordó ser más gentil, indulgente y compasivo conmigo mismo y los que me rodean. 

La confianza me visitó y me recordó no ocultar ni suprimir mis dones y talentos para que los demás se sientan más cómodos, sino abrazar lo que me hace ser yo. 

El enfoque me visitó y me recordó que las inseguridades y juicios de otras personas sobre mí no son mi problema y que debería redirigir hacia mí la atención que pongo en otros»

Vía: Anónimo.

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