Me hubiera gustado no hacerte llorar tanto. Cuidarte un poco mejor. Escogerte primero y poner tu paz por sobre cualquiera.
Pero a veces, aún reaccionas ante el dolor y la incertidumbre como una niña pequeña, que sigue teniendo miedo al abandono.
Alguna actitud extraña de alguien que quieres detona los pensamientos que te torturan hasta hacerte llorar.
Lo platicamos en terapia ¿te acuerdas?
Y con uñas y dientes trato de aferrarme a este pedazo de realidad, busco los recursos afectivos que me ayuden a no ahogarme en un vasito de agua.
Lamento obligarte a ser valiente cuando lo que deseabas era protección. Lamento obligarte a ser fuerte, cuando lo que necesitabas era un abrazo. Lo siento, de verdad siento mucho que te haya orillado a dar más de lo que recibías con tal de que las personas no se fueran, con tal de que fueras su prioridad, todo por no saber decir «NO».
Lamento lo pequeña que te hice, para caber en corazones estrechos. Perdón por aceptar tan poquito convencida de que era más que suficiente.
Vía: Anónimo.
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