¿Sabes cuáles son las 7 estrategias que desactivan los pensamientos negativos?

Solo siendo conscientes de nuestros pensamientos negativos podemos tomar medidas para desactivarlos.

Las siguientes estrategias te permitirán desactivar el pensamiento negativo y te facilitarán la tarea de pensar en positivo.

1.- Observa tu pensamiento:

Los pensamientos negativos son generalmente producto de distorsiones cognitivas, o patrones de pensamiento irracional.  Obsérvalos como si fueras un espectador.

Si no dejas que se apoderen de tu mente simplemente se disiparán.

Visualízalos como si fueran troncos que viajan río abajo. Tarde o temprano los perderás de vista.

Acepta tus pensamientos negativos y déjalos marchar. También puedes pensar que son como nubes. Los observas pero no los juzgas, de esta forma, no te implicas emocionalmente y no te activas fisiológicamente.

Estableces una distancia entre tú y el pensamiento y caes en la cuenta de que no eres tu pensamiento.

2.- Replantea cualquier cuestión que estés rumiando:

Las rumiaciones son patrones de pensamiento excesivo.

Cuando rumiamos una idea lo hacemos convencidos de que podremos solucionar algo solo por pensar más en ello.

Algo que, por lo general, es inútil. Debes despejar lo que hay de verdad en tus pensamientos y desechar lo que has creado tú en tu mente antes de empezar a buscar una solución.

No te extrañes si después de eliminar la fantasía te encuentras que no hay ningún problema, más allá del que has creado tú mismo.

Para ello lo ideal es observar el pensamiento sin juzgarlo.

 ¿Por qué? Porque al juzgarlo nos implicamos, le damos un juicio de valor subjetivo.

Si lo observamos sin prejuicio, veremos la realidad tal cual es. De este modo, no nos iremos por las ramas pensando una cosa u otra o elaborando diferentes películas en nuestra mente que solo nos llevan a estados de tristeza.

3.- Muévete y actúa físicamente sobre tu pensamiento:

Cuando te encuentres atrapado en un pensamiento negativo ponte en movimiento.

Cambiar el chip para despertar pensamientos positivos no es tan fácil cuando tu mente está ocupada buscando la manera de sufrir.

Es un gran momento para salir a dar un paseo, salir a correr, bailar o practicar yoga.

No te pares a pensar -tienes la mente muy ocupada-, simplemente dejar que tu cuerpo tome las riendas y lleve a tu mente a otra parte.

El hacer ejercicio aumenta los niveles de serotonina y reduce el cortisol, es decir, aumenta la felicidad y reduce la ansiedad.

Por lo que ponernos en movimiento cuando nos invade pensamientos negativos, es una gran idea que, sin duda, nos traerá bastantes buenos resultados.

4.- Evita los disparadores de pensamientos negativos:

Una canción, una imagen, una lectura, lo que ves en la televisión, la compañía de ciertas personas… En cuando descubras qué estímulos desencadenas tus pensamientos negativos, evítalos. Y, en la medida que puedas, sustitúyelos por otros que despierten en ti sensaciones agradables.

No te martirices ni te lo pongas más difícil.

5.- Rodéate de gente positiva y experiencias agradables:

Si lo que ves, lo que escuchas y lo que lees es positivo, si la gente que te rodea es positiva, será más fácil mantener el pensamiento negativo lejos. Cualquier disparador de pensamiento negativo será más fácil de desactivar si el optimismo te rodea.

Los estímulos que nos acompañan en nuestro día a día son muy importantes a la hora de generar una buena atmósfera.

Así que lo mejor será intentar buscar aquello que nos aporte bienestar.

6.- Repite afirmaciones positivas donde antes pensabas en negativo:

El pensamiento negativo suele ser un hábito aprendido.

Así que, en vez de dejarte invadir por cualquier pensamiento negativo habitual, adquiere el hábito de pensar en positivo en esas circunstancias. Para recordarlo o reforzarlo, puedes tenerlo presente, escrito en un papel, en tu ropa, en el fondo de pantalla de tu ordenador o de tu móvil, o incluso en tu propia piel.

7.- Recuerda que nadie es perfecto y sigue adelante:

Es fácil detenerte en tus errores.

Pero lo único que puedes hacer es aprender de ellos y seguir adelante.

Nada va a cambiar por mucho que rumies. Y si lo que despierta tus pensamientos negativos es una debilidad o una limitación, céntrate en tus fortalezas y en tus virtudes.

Si no puedes cambiar lo que hay, sácale el máximo partido a lo que tienes.

Poseemos el potencial de aprender de cualquier situación por muy adversa que parezca.

Así que si cometemos un error, en lugar de fustigarnos, mejor aprender de él.

Los pensamientos no durarán para siempre.

Los pensamientos negativos son fugaces y temporales, salvo que nosotros hagamos por lo contrario.

No tienen poder real propio, pero pueden hacer mucho daño si les damos la oportunidad para crecer.

Un pensamiento no tiene otro poder que el que tú le das.

Los pensamientos negativos ganan impulso cuando se activan.

Desactivarlos después es una tarea difícil: ya no es un pensamiento, hablamos de una dinámica.

Cada uno es responsable de la manera que tiene de gestionar sus propios pensamientos.

Da igual por qué ese pensamiento surgió: lo importante es que puedes apagarlo y que puedes generar un entorno adecuado para que ese tipo de pensamientos se reduzcan.

La clave pasa por detectar esos pensamientos negativos antes de que tengan tiempo de atrincherarse en tu cabeza y conquistar aliados.

Vía: El Poder del Pensamiento

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