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¿Qué van  a crear tus decisiones hoy?

¿Qué van a crear tus decisiones hoy?

Tomar una verdadera decisión, significa descartar cualquier otra posibilidad. De hecho, la palabra “decisión” procede de la raíz latina “de”, y caedere, que significa “cortar”, “escindir”. Tomar una verdadera decisión significa comprometerse en alcanzar un resultado, y luego descartar cualquier otra posibilidad que no sea ésa.

Son nuestras propias decisiones, y no las condiciones de nuestras vidas, las que configuran nuestro destino más que ninguna otra cosa.

Hay tres decisiones que toma usted en cada momento de su vida y que controlan su destino. Estas tres decisiones determinan lo que percibirá, lo que sentirá y lo que hará y, en último término, cuál será su contribución y en quién se convertirá. Si no controla estas tres decisiones, sencillamente, no dispone del control sobre su vida. Cuando las controle, empezará a esculpir su propia experiencia. Las tres decisiones que controlan su destino son:

  1. Sus decisiones acerca de en qué enfocar la atención.
  2. Sus decisiones acerca de lo que significan las cosas para usted.
  3. Sus decisiones acerca de qué hacer para llegar a los resultados que desea alcanzar.

Como ve, lo que determina aquello en lo que se convertirá no es lo que le está sucediendo ahora, ni lo que le ha sucedido en el pasado. Lo que importa son sus decisiones acerca de hacia dónde enfoca la atención, qué significan las cosas para usted, y qué va a hacer al respecto para encaminar su destino último. Debe saber que cualquier persona que disfrute de un mayor éxito que usted en cualquier ámbito de la vida está tomando estas tres decisiones de una forma diferente a como lo hace usted en algún contexto o situación.

Muchos de nosotros no tomamos nuestras decisiones de una forma consciente, sobre todo en lo que se refiere a estas tres absolutamente cruciales; y eso lo pagamos muy caro. De hecho, la mayoría de las personas experimentan lo que yo denomino «el síndrome Niágara». La vida es como un río, al que se salta en ocasiones sin haber decidido realmente dónde se quiere ir a parar. Por ello, no tardamos en sentirnos arrastrados por la corriente, por los acontecimientos, los temores, los desafíos. Cuando se chapotea en el agua, no se decide conscientemente a dónde se quiere ir, o cuál es la dirección correcta que tomar. Nos limitamos a «dejarnos llevar por la corriente». Nos convertimos en parte de la masa de gente dirigida por las circunstancias, en lugar de por sus propios valores. Por último, nos sentimos fuera de control. Permanecemos en este estado inconsciente hasta que un buen día nos despierta el estruendo del agua, para descubrir que nos encontramos a pocos metros de las cataratas del Niágara, en un bote sin remos. Y en ese momento exclamamos: « ¡Oh, que hago!» Pero para entonces ya es demasiado tarde. Se cae irremisiblemente por la catarata. A veces, se trata de una caída emocional. Otras veces, es física. Otras, se trata de una caída financiera. Es muy probable que los desafíos a los que usted se enfrenta actualmente en su vida se hubiera podido evitar tomando mejores decisiones cuando aún estaba corriente arriba. ¿Cómo podemos cambiar las cosas si nos vemos atrapados por el ímpetu de la corriente del río? O bien toma la decisión de meter los dos remos en el agua y empezar a remar como un loco hacia una nueva dirección, o bien decide planificar por adelantado. Establezca un curso hacia el que quiera dirigirse realmente, y hágase un plano o un mapa, para poder tomar decisiones cualificadas a lo largo del camino. Aunque es posible que ya haya pensado en ello, lo cierto es que su cerebro ya ha construido un sistema interno para tomar decisiones. Ese sistema actúa como una fuerza invisible que dirige todos sus pensamientos, acciones y sentimientos, tanto buenos como malos, y cada uno de los momentos de su vida, controla cómo lo evalúa usted todo en su vida, y se halla impulsado en buena medida por su subconsciente. Lo que verdaderamente asusta es darse cuenta de que la mayoría de la gente jamás ha puesto en marcha este sistema de una forma consciente.

Tomado de libro: Despertando al Gigante Interior Anthony Robbins

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