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¿Qué es el aura y como purificarla?

Es un campo magnético alrededor de todo nuestro cuerpo.

El cuerpo etéreo es el más cercano al cuerpo físico y usualmente refleja nuestra salud física y nuestros instintos más básicos. Se manifiesta usualmente con un color azul o plateado suave pero si existe una enfermedad, se torna en colores oscuros, sobre todo alrededor del área afectada.

El aura usualmente se extiende entre uno y tres pies de distancia del cuerpo físico en todas las direcciones, rodeando a la persona como un “huevo de luz” de múltiples capas.

Se dice que el aura consiste en 7 capas o cuerpos sutiles (algunos dicen que son 12 o muchos más) que se interconectan y afectan mutualmente constantemente.

¿Cómo se contamina el Aura?

El Aura se ensucia, se impregna de larvas astrales (contaminantes) que forman una especie de huecos negros y esto hace que las cosas no fluyan muy bien.

Fácilmente se impregna de cosas negativas como cuando nos desean el mal, cuando visitamos lugares con energía muy pesada, cuando vamos a cementerios, hospitales, moteles, carnicerías, funerarias, mataderos (sacrificio de animales).

¿Cómo limpiamos el Aura?

Es ideal realizar estas  limpiezas los días Martes y Viernes por ser días con una energía especial para realizar limpiezas de todo tipo.

  1. Utilizando Sal Marina.
  2. Jabón de Sal Marina con Ruda.
  3. En un balde con agua tibia y 1 cucharada de Sal Marina.

Colocar los pies (que el agua llegue a los tobillos y no juntar los pies) dejarlos allí por 10 minutos, antes de ir a dormir.

  1. Partir un limón en dos y al bañarnos frotarlo como si fuera un jabón diciendo “Adiós energías negativas”.
  2. Realizando decretos para limpiarnos.

Decreto para limpiar el Aura

  • “Yo soy un ser de fuego violeta, Yo soy la pureza que Dios desea.

Protección del Aura antes de dormir:

  • “Cierro la puerta astral, mi Aura y el Aura de mi casa, invoco a los Ángeles de la capa rosa a que impregnen y me rodeen y pido lo mismo para todo el planeta”.
  • “Cierro mi Aura a toda entidad encarnada y desencarnada”.

 

 

Por: Távata.